La primera gran ovación que se vivió este miércoles en el Camp Nou no fue por nada que sucediera sobre el terreno de juego, sino por una imagen que se proyectó a través de los videomarcadores del estadio justo antes del pitido inicial. Estaban ya los 22 protagonistas del Barcelona-Inter sobre el césped con el trío arbitral y en ese momento se acomodó en la primera fila de la grada, justo detrás de los banquillos, Leo Messi. Las cámaras lo captaron y el públicó estalló con gritos de “Messi, Messi”.

El 10 azulgrana, que va con el brazo en cabestrillo, cumple el primero de los partidos que se perderá por culpa de una fractura en el radio de su brazo derecho. Se lesionó contra el Sevilla y, según los médicos azulgranas, estará de vuelta a la dinámica junto a sus compañeros en unas tres semanas. En el Clásico de este domingo, por lo tanto, tampoco va a poder estar a las órdenes de Ernesto Valverde.

Como curiosidad, Messi fue al campo acompañado de su hijo mayor, Thiago, que de un tiempo a esta parte ha desarrollado pasión por el fútbol. Pep Costa, íntimo del capitán del Barça y encargado de hacer de puente entre el vestuario y la planta noble, también se sentó al lado de padre e hijo.

Tras el choque, Leo Messi quiso felicitar a sus compañeros por el trabajo realizado ante el Inter. A través de sus redes sociales el argentino destacó haber podido vivir el partido con su hijo y alabó la victoria culé ante el Inter de Milán.

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