Tu también ¡oh mi patria! te alzaste
De tu sueño servil y profundo
Tú también enseñaste al mundo
Destrozando el infame eslabón…,
Fragmento de la sexta estrofa del Himno Nacional de Honduras.

El inicio del siglo XXI, está presentado nuevos retos y obligaciones para los hondureños; uno de ellos es intentar comprender su identidad nacional;  esta ha sido una de las tareas fracasadas que se han ido heredando de generación a generación.

El sentido de identidad hondureña según la mayoría de los mismos se centra en la celebración de las fiestas de independencias en el mes de septiembre; pensamiento que se origina con la primer celebración del día de independencia (15 de septiembre de 1825) por José Dionisio de Herrera y Díaz del Valle quien fungió como primer Jefe del Estado hondureño (1824-1827). La identidad misma puede entenderse como un sistema de representación y relación social; ligados a la dimensión psicológica, cultural, histórica, territorial y política que envuelven a una sociedad y le otorgan un sentido común vinculada a una reciproca convivencia, a esta connotación hoy en día se le llaman comunidades imaginadas, civismo o patriotismo (no es el caso debatir cada una de ellas).

Ahora bien  la juventud hondureña del siglo presente auto educándose ha decidido buscar el concepto,  reflexión del concepto de identidad hondureña, después casi dos siglos de estar lidiando en comprender y reproducir ideas falsas, los jóvenes entienden que al no ser una sociedad étnicamente única son varias las identidades que nos conforman; las costumbres, tradiciones y enseñanzas Lenca, Misquita, Pech, Tawahkas, Chorti, Tolupan, Garífuna e Isleña son las que nos determinan como hondureños del siglo XXI, unido al sentido permanente de inconformidad política, enlazado al deseo de las reivindicaciones sociales que los gobiernos han despojado; hoy en día una abogada tiene el mismo sentimiento de ser hondureño que el de un campesino, un pescador o un maestro de educación primaria.  La sociedad hondureña está buscando una proyección más humana que de “Bronce y acero” del siglo XIX o la reprimida y asfixiada  del siglo XX; generando una verdadera disputa por conservar los derechos que las élites políticas han intentado diseminar.

Se propone así para reestructurar un verdadero sentido de identidad desaprender a los próceres y símbolos nacionales sometiéndolos a la ardua y difícil tarea de desmitificarlos, redactando nuevas formas de ver nuestra realidad histórica, buscando esas orientaciones, pensamientos,  legados que los pasados añoraron tanto para nuestra Honduras. Seamos hondureños que sabemos perfectamente nuestro color de Bandera (azul turquesa, no una impuesta por un partido político en la década de 1932-1949), sepamos que nuestra geografía es la más diversa de toda Centroamérica, entendiendo  que no somos aislados del entorno mundial; que para Centroamérica un cambio es urgente y es esta nueva sociedad la llamada a proponerlo además de  ejecutarlo, docentes es momento de realizar un buen trabajo facilitando el conocimiento significativo, gobernantes es tiempo de comprometerse con el populus siendo honestos, respetando las leyes que nos haga ser  libres, soberanos e independientes;

“Deseo que Honduras, donde tuve el honor de nacer, sea el Estado primero por su ilustración y riqueza. Es preciso formar hombres capaces de servir dignamente los empleos: la ineptitud ha sido causa de muchas de nuestras desgracias y las de la Republica.” José del Valle (1777-1834).

¡SAPERE AUDE!

Escrito por:

Lic. en Historia Erick José Guevara Pineda.
Choluteca, Honduras.
+504 8867 8094

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