El Real Madrid de Julen Lopetegui suspendió estrepitosamente su primer examen europeo. Los blancos remontaron un gol tempranero de Diego Costa mediante Benzema y Sergio Ramos, pero un error de Marcelo llevó el partido a la prórroga. Los rojiblancos fueron nítidamente superiores en el tiempo extra, donde se impusieron con goles de Saúl y Koke (2-4). El Atlético consumó su venganza.

La final arrancó de forma inmejorable para los rojiblancos. Godín colgó un balón larguísimo para Diego Costa, que se zafó de Ramos y Varane con un doble control de cabeza y reventó el cuero prácticamente sin ángulo por el palo corto de Keylor Navas. Se habían jugado 52 segundos y la potencia del hispanobrasileño ponía al Atlético por delante en el marcador.

El escenario soñado por Simeone, intranquilo durante los 90 minutos en la grada del Estadio Lilleküla, se hizo realidad. Tras el ‘shock’ inicial, los blancos se adueñaron del cuero y los colchoneros se replegaron en campo propio. Con Kroos como cerebro, Bale y Benzema desequilibrantes en cada control y Marcelo a modo de puñal por banda izquierda, el Real Madrid buscó la igualda sin descanso.

Los reflejos de Oblak salvaron al Atlético a los 17 minutos. Marcelo se desprendió con facilidad de Juanfran con un autopase y puso un centro raso al primer palo, donde apareció Asensio para rematar de tacón, pero el esloveno rechazó el disparo con una mano providencial a ras de suelo.

El conjunto entrenado por Julen Lopetegui mantuvo su cerco sobre el arco rojiblanco y logró la recompensa del gol sobre la media hora de juego. Bale arrancó en el flanco derecho, se escapó de Lucas Hernández y centró con precisión al segundo palo, donde Benzema superó en carrera a Savic y cabeceó al palo largo de un Oblak que acabó abrazado al primer poste.

La igualada agigantó aún más a los blancos, que pudieron adelantarse a los pocos minutos en un derechazo de Asensio que rozó la madera. El Atlético se estiró en los instantes finales del primer tiempo y acabó discutiéndole la posesión a su archienemigo.

Con la misma premisa salieron los rojiblancos a disputar el segundo acto. Los de Simeone controlaban el balón, pero eran incapaces de inquietar a Keylor Navas. Con tablas en el luminoso y sobre el césped, ambos técnicos movieron el banquillo para decantar el partido a su favor: Lopetegui introdujo a Modric por Asensio y el ‘Mono’ Burgos cambió a Griezmann, desaparecido, por Correa.

El Real Madrid encontró el gol antes de que los cambios pudieran alterar ritmo del partido. Los blancos sirvieron un córner desde la banda derecha y el esférico golpeó en la mano de Juanfran, en pleno forcejeo con Benzema y de espaldas a la trayectoria del balón. El colegiado no dudó: penalti. Ramos asumió la responsabilidad y golpeó raso, a la izquierda de un Oblak que se venció hacia el lado opuesto.

Al Atlético no le quedó más remedio que buscar el empate a tumba abierta, comandado por un Lemar incansable. El Real Madrid estaba aguantando con solvencia el arreón rojiblanco cuando otro error no forzado dinamitó el guión del partido. Marcelo le regaló un balón en la banda a Juanfran, que cedió a un Correa que condujo hasta línea de fondo y asistió atrás para que Diego Costa fusilara el 2-2 sin oposición.

Quedaban 10 minutos para el final y los blancos, sin fuerzas, daban por buena la prórroga, pero aún pudieron conquistar el cetro continental en la última acción del tiempo reglamentario. Bale comandó una contra fugaz por banda izquierda y centró a Marcelo, que completamente libre de marca no acertó a rematar de tijera.

Entonces llegó la prórroga y el Real Madrid se hundió. Varane perdió un balón incomprensible en la salida de balón ante Thomas, que cedió atrás para que Saúl marcara el 2-3 con una violenta volea. Apenas cuatro minutos después, Vitolo centró al punto de penalti para que Koke sentenciara la final con un derechazo cruzado. La segunda parte fue innecesaria. El Atlético de Madrid es el rey de Europa.

Fuente: Sport.

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