Más de 4,600 privados de libertad portarían grilletes electrónicos. Esta cantidad representa el 25% de la población carcelaria, que actualmente registra unos 18,300 privados de libertad en unos 29 centros carcelarios del país.

Entre los objetivos figuran descongestionar la sobrepoblación carcelaria y tener una medida distinta a la prisión preventiva, dijo ayer el subdirector del Instituto Nacional Penitenciario (INP), German McNiel.

En algunos centros penitenciarios no cuentan con las condiciones necesarias. Tienen una sobrepoblación de internos, además de las detenciones que a diario se realizan por los cuerpos de seguridad.

Pormenorizó que la propuesta del grillete electrónico está muy bien presentada por el Presidente de la República.

Para la directora del Centro de Prevención, Tratamiento y Rehabilitación de Víctimas de la Tortura, Alba Mejía, el uso de los grilletes es un trato cruel -según las reglas de Mandela- y debería pensarse en otra alternativa.

De igual manera, Mejía recomendó que el Estado debe de analizar con prudencia la situación e implementación de los grilletes, y sobre todo el costo de cada uno, que oscila entre 2 mil dólares; es decir, unos 48 mil lempiras.

Actualmente, el Estado por medio del Instituto Nacional Penitenciario (INP), debe comenzar a proporcionar los pases de entrada (carnet) de las familias de los privados de libertad que cumplen con los requisitos, aunque esto es violatorio para los derechos humanos, así como otro tipo de atención que deben de poner énfasis en la población carcelaria. Por ejemplo, los que padecen de distintas enfermedades que requieren especialidad para mejorar su salud.

A pesar de que se conoce que en los dos centros de máxima seguridad cuentan con presencia de médicos, está a objeto de verificación, aunque los privados de libertad que se encuentran en el recinto de Morocelí, El Paraíso, se quejan de que no los atienden bien.

Parte de la exposición de motivos para la propuesta de reforma al Código Penal y Procesal Penal para la implementación del grillete electrónico.

En tal sentido, con el propósito de hacer efectivas dichas medidas y garantizar la realización pronta de la justicia penal, se propone implementar un sistema de vigilancia electrónica personal, que consistirá en el uso de dispositivos electrónicos que serán colocados en la muñeca o el tobillo del procesado o condenado.

Con la implementación de este mecanismo, el sistema de justicia penal garantizará el cumplimiento de las finalidades establecidas en el artículo 172 del Código Procesal Penal: asegurar la eficacia del procedimiento, garantizando la presencia del imputado y la regular obtención de las fuentes de prueba. Este mecanismo ha sido implementado con éxito en Chile, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos de América, España, Guatemala, México, Panamá, Perú, República Dominicana y Uruguay.

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