Fin de un mito: la vitamina D no ayuda a prevenir resfriados

Un nuevo estudio en infantes determinó que el aumento del consumo de esta vitamina durante los meses de frío no descienden las posibilidades de sufrir una enfermedad respiratoria

La mayor fuente de vitamina D es la luz solar. Durante la primavera y el verano, la piel captura lo rayos para metabolizarlos y cualquier exceso es almacenado por el cuerpo en la grasa y en el hígado. Sin embargo, la exposición a los rayos desciende de manera drástica durante los meses más fríos y las personas suelen variar su dieta para incorporarla. Así aparecen con mucho mayor asiduidad en las mesas alimentos como el hígado, los huevos, la carne roja y diferentes tipos de pescado.

Por otro lado, algunos médicos recomiendan tomar suplementos, que se miden en unidades internacionales (UI), tanto para los niños -mayores de un año-, ya que ayudan a absorber el calcio de los alimento, como para adultos, a quienes se le recomienda tomar 400 IU al día.

Un estudio del St Michael’s Hospital de Toronto, Canadá, ahondó en los efectos de la Vitamina D en menores y llegó a una conclusión arrolladora: Dar a los niños una alta dosis de vitamina D no les impedirá resfriarse durante el invierno.

Los investigadores analizaron este grupo etario, ya que las infecciones virales de las vías respiratorias superiores, como el resfriado común, son mucho más comunes en los niños de uno a cinco años.

Si bien existen algunos estudios que demuestran un vínculo entre los bajos niveles de vitamina D y la posibilidad de contraer un resfriado, los investigadores no encontraron ninguna diferencia estadística para demostrar que dar un niño más de la cantidad diaria recomendada hará que sean menos susceptibles a enfermarse.

“Podríamos haber acabado con un mito. Nuestros hallazgos no apoyan el uso rutinario de altas dosis de suplementos de vitamina D para la prevención de las infecciones del tracto respiratorio superior del invierno en niños sanos”, explicó el doctor Jonathan Maguire, autor principal del trabajo, que fue publicado en el Journal of American Medical Association.

Para el trabajo, 350 bebés sanos recibieron dosis estándar de 400 UI de vitamina D durante el invierno. Un segundo grupo, también de 350, recibió una dosis mucho más alta: 2000 IU.

Cada niño tomó el suplemento entre septiembre y noviembre de un año y continuó hasta abril o mayo del siguiente. En promedio, los que recibieron la dosis estándar tenían 1,91 resfriados por invierno, y los que recibieron una dosis más alta tenían 1,97.

“Estos hallazgos no apoyan el uso rutinario de altas dosis de suplementos de vitamina D en niños para la prevención de infecciones virales del tracto respiratorio superior”, dijeron los autores.

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