La oposición venezolana se siente fuerte tras más de cien días de protestas en la calle contra el Gobierno de Maduro. Tras más de 90 muertos en las protestas y una consulta de más de siete millones de venezolanos a sus favor después, la Mesa de la Unidad Democrática se ve preparada y legitimada para conformar un “gobierno de unión nacional”. Los objetivos son a largo plazo pero los hechos inmediatos.

La participación en la consulta ha llevado a la oposición a activar una “fase superior” de la campaña de desobediencia civil para detener la Asamblea Nacional Constituyente que impulsa el Gobierno y forzar a Maduro a convocar nuevas elecciones.

Para empezar y ejemplificar tal voluntad, el Parlamento, de mayoría antichavista, ha comenzado el proceso para designar nuevos magistrados de un Tribunal Supremo paralelo y una huelga general de 24 horas para el jueves 20 de julio. Las drásticas propuestas tan solo son el principio. El primer vicepresidente del Parlamento, Freddy Guevara, defiende por todo lo alto la voluntad de los venezolanos que se acercaron a las urnas y se reafirma en su compromiso para “tomar las acciones necesarias” para que la voluntad del pueblo sea respetada.

Deja tu comentario

A %d blogueros les gusta esto: